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SAN IGNACIO, SINALOA Y LA SEXUALIDAD

Por MC Ramon Larrañaga Torrontegui

Localizacion: San Ignacio Sinaloa, es un pueblo colonial fundado por los Vascos que se localiza en el Estado de Sinaloa, en su parte centro. Tomando  como referencia el puerto de Mazatlan; sale uno hacia el norte y en el  kilometro 66 de la carretera libre se desvia en un pequeño poblado de nombre  Coyotitan. Se enfila hacia la sierra y a 33 kilometros se encuentra San  Ignacio en las margenes del rio piaxtla.Florece con la mineria y actualmente  se dedica a la ganaderia.

La sexualidad humana es una realidad intransferible que cada persona  construye y donde se pone de manifiesto con claridad la influencia familiar,  que el contexto social, cultural y ambiental ejerce sobre la forma en que  cada individuo la entiende y la vive. Conocemos que la sexualidad acompaña a  la persona en todos los instantes y circunstancias de la vida. Al parecer el  límite de su conocimiento parece no tener fronteras. A la llegada de los  españoles "Vascos" a la zona donde hoy se encuentra San Ignacio, Sinaloa,  encontraron una sociedad en la que imperaban relaciones humanas basadas en  un comunismo primitivo, sin propiedades privadas, clases sociales ni  explotación.

La existencia de un régimen matriarcal en esta época, hace que la mujer  ocupe en la comunidad una posición altamente reconocida, dedicándose a la  recolección de frutos y a las labores domésticas, mientras que los hombres  pescaban y cazaban. El resultado de este trabajo era para el sustento de la  tribu y en ello lo beneficioso del trabajo agrícola de la mujer, era el  sostén alimenticio, "Los totorames" tenían sus propias normas morales  surgidas espontáneamente, entre ellas que el incesto era prohibido y los  hombres tenían mujeres propias, no estableciendo relaciones sexuales con sus  hijos, hermanas, ni madre".

Con la llegada de los Vascos, se instala la esclavitud en la sierra  Sinaloense, y es destruido de forma brutal el orden social existente. Durante la etapa colonial española, la población de hombres era superior a  la de las mujeres, y los colonizadores utilizaron a las aborígenes como  esclavas domésticas e instrumentos de satisfacción de su lujuria.  Consolidada la colonización, trajeron a sus familias a esta parte del mundo  en la que proliferaron sus costumbres, prejuicios y tabúes propios de una  sociedad clasista patriarcal, donde todo lo relacionado con la sexualidad  era considerado pecado dado por la fuerte influencia de las concepciones  religiosas y clasistas en que fueron educados(as).

De esta forma, en la época colonial, fueron arraigados con potente fuerza  ideológica en la que la población, conceptos clásicos machistas sobre la  moral, los cuales discriminaron a la mujer y limitaron a la escuela y a la  familia Sanignacense a ejercer autenticas influencias educativas. Por citar  algunos ejemplos, proliferaron prejuicios relacionados con el rol que cada  género debe jugar en nuestra sociedad, así consolidó la idea de que la  virginidad de la mujer debía conservarse hasta el matrimonio, mientras que  al hombre se le estimulaba su experiencia en las prácticas sexuales.

La concepción de la mujer para la casa, con vista a asumir su papel de  esposa sumisa y cumpliendo los mandatos de un esposo enérgico, jefe de  familia, fue objeto de educación desde edades muy tempranas, contribuyendo a  arraigar concepciones machistas y la doble moral en nuestra población. Las  primeras ideas independentistas que condujeron a la guerra de Independencia  contra el coloniaje español, expresadas entre otras figuras en la de Miguel  Hidalgo y Costilla, Josefa Ortiz de Domínguez, Allende, Aldama, Abasolo, y  concretamente a Hermosillo, valoraron de injusta la situación de la mujer en  su época, y plasmaron las ideas de su emancipación.

Con el paso de los años se fueron enraizando en nuestro pueblo los rezagos  de la doble moral en ese rincón, reforzándose la explotación y  discriminación de la mujer. Las relaciones de la pareja en este periodo, al  igual que en la época colonial, se mantenían como la hegemonía del hombre y  la sumisión de la mujer. La mujer Sanignacense en esta etapa, estaba  desposeída de los derechos civiles mínimos, y su participación en la vida  social, política y laboral del país era prácticamente inexistente,  agudizándose más la situación precaria de la mujer por ser campesina.

La inadecuada influencia educativa imperante en nuestro pueblo en  formaciones económico sociales, condujo a que la sexualidad haya sido objeto  de discriminación durante mucho tiempo, pues el peso de las costumbres,  prejuicios e ignorancia a que ha estado sometida la población ha tenido más  fuerza que la razón, y con ello la mujer fue limitada a funciones meramente  reproductivas siendo objeto de mayor discriminación que el hombre.

Por: MC Ramon Larrañaga Torrontegui
Mazatlan, Sinaloa, Mexico
latorro5411@hotmail.com



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